vendredi 3 mai 2019

¿Porque los Prisioneros Políticos y sus familias no tienen el mismo apoyo del Papa Francisco?


“Un grupo de fieles acusa al Papa de herejía” https://infovaticana.com/2019/04/30/un-grupo-de-fieles-acusa-al-papa-de-herejia/ , describiendo los numerosos elementos de prueba, palabras y acciones, para justificar las acusaciones respectivas.

Los firmantes de esa denuncia acusan al Papa Francisco que: “Al proteger a los clérigos que son culpables de actos sexuales inmorales y criminales, incluso cuando esta protección causa un grave escándalo a la Iglesia y amenaza con conducir a acciones calamitosas por parte de las autoridades civiles, manifiesta incredulidad en la enseñanza católica sobre la moral sexual, y muestra que el apoyo a los clérigos heréticos y criminales es más importante para él que el bienestar de la Iglesia. Al elogiar públicamente a las personas que han dedicado su carrera a oponerse a la enseñanza de la Iglesia y a la fe católica, y a promover y cometer crímenes condenados por la revelación divina y la ley natural, él comunica el mensaje de que las creencias y acciones de estas personas son legítimas y dignas de alabanza”. Entre los numerosos ejemplos detallados en esa denuncia pública, menciona algunos de la Argentina:
·        Mons. Juan Carlos Maccarone fue obispo de Santiago del Estero en Argentina y decano de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires. En 2005, se hizo público un video de Maccarone siendo sodomizado por un taxista. Posteriormente se retiró como obispo. Después de este incidente, el Arzobispo Bergoglio firmó una declaración de solidaridad con Maccarone emitida por la Conferencia Episcopal Argentina, de la cual él era entonces el jefe. 

·        Obispo Gustavo Óscar Zanchetta, había sido nombrado por el Papa Francisco como obispo de Orán en Argentina en 2013. Zanchetta se involucró en conducta homosexual inapropiada, incluyendo el acoso sexual de los seminaristas. La prueba fotográfica de ello se presentó a la Santa Sede en 2015. En diciembre de 2017, el Papa Francisco nombró a Zanchetta asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.  

·        Julio Grassi fue condenado en 2009 por abusar sexualmente de un adolescente. La Conferencia Episcopal Argentina, presidida por el Cardenal Bergoglio, hizo grandes esfuerzos para evitar la condena de Grassi. La Conferencia Episcopal encargó un trabajo en cuatro volúmenes para este fin, que difamó a las víctimas de Grassi. Grassi declaró que a lo largo de todo su proceso legal, el Arzobispo Bergoglio lo había “tenido de la mano”.  

·        El 9 de junio de 2014, el Papa Francisco recibió en el Vaticano a los líderes de la organización militantemente pro-homosexual Tupac Amaru de Argentina, y bendijo sus hojas de coca para su uso en sus rituales religiosos paganos, que implican el reconocimiento de la planta de coca como sagrada.

Observando las numerosas entrevistas acordadas por el Papa Francisco a personalidades argentinas de sectores tradicionalmente opositores a la Iglesia, defensores de la lucha armada de los 70, militantes opositores a la reconciliación nacional promotores del odio y venganza con sus adversarios que se opusieron a sus acciones violentas en los 70, hombres políticos, sindicalistas, magistrados, deportistas, todos en busca de una foto papal y bendición política para legitimar en la Argentina sus acciones legales o ilegales. El Papa se interesó a la situación de personalidades políticas en prisión, a casos políticos resonantes, envía mensajes por intermedio de voceros oficiosos, efectúa llamados telefónicos a ciudadanos conociendo el impacto que tendrá el mismo en los medios, organiza reuniones diversas en el Vaticano…El Papa actua como un actor más de la política argentina.

Recordando el silencio del Papa Francisco, pese a las numerosas demandas, nunca otorgó una entrevista a las familias de los Prisioneros Políticos o asociaciones representativas, esos hombres y mujeres (magistrados, médicos, abogados, académicos, agentes del Estado) que, en los años 70, protegieron las instituciones del Estado y la sociedad de los ataques armados de grupos terroristas que buscaban tomar el poder por las armas. Tampoco nunca se interesó espiritualmente a esas familias, jamás respondió a una de las numerosas cartas enviadas por las familias o de los prisioneros políticos. Ellos, nunca recibieron un llamado telefónico, un mensaje, un rosario. 

El Papa Francisco no puede ignorar esa situación porque es testigo de esa historia argentina. Sabe que esos prisioneros son ilegalmente acusados por una justicia de venganza con la complicidad de sectores políticos. En su mayoría católicos, actualmente encarcelados, enfermos, mayores de 70 años, con prisiones preventivas ilimitadas, a quienes se les violan sus derechos humanos y principios jurídicos fundamentes, son víctimas de tratamientos inhumanos y degradantes. Los que cumplen detenciones domiciliarias, sus domicilios son atacados por asociaciones que visitaron la Santa Sede. La conferencia episcopal argentina y el Vaticano observan pasivamente en silencio como se cometen esos ilícitos.

¿Porque los Prisioneros Políticos y sus familias no pueden beneficiar de las misma atención, humanidad y caridad del Papa Francisco? ¿Qué debe hacer ese grupo social para interesarlo sobre la condición inhumana e ilegal que vive?   Salvo a que el Santo Padre considere que esas personas no merecen la atención de la Iglesia Católica ni del Vaticano. Paris, 03 mayo 2019. CasppaFrance.

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