Dos casos emblemáticos de la fabricación de un imputado de “lesa-humanidad” en Argentina.

Nuevamente el TOCF 5 de la Ciudad autonomía de Buenos Aires debe juzgar un caso de “lesa-humanidad”, cuya imputación fue creada por el relato, reanudado y amplificado por unos artículos en medios de comunicación como “Pagina 12”. Con algunos años de diferencia, el caso de Mario Sandoval, franco-argentino y lo de Julio Poch, holandesa-argentino, tienen un parecido inquietante en la forma en que estos dos casos fueron iniciados y luego tratados, que no deja de cuestionar la credibilidad de la justicia de este país.

Ambos casos tocaron personas con doble nacionalidad (europea), que fueron extraditadas sobre la solicitud del mismo juez de instrucción Sergio Torres (hoy presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires), a pesar de unos expedientes que daban una verdadera impresión de desorden, con datos aproximativos y fluctuantes. Los dos fueron inicialmente acusados de centenas de casos (600 para el primero y mas de 500 para el otro), antes de que esas cifras se reduzcan de manera vertiginosa : al 30 y luego 4 en el caso de Poch y 1 en el de Sandoval. Hace una gran diferencia, que la justicia apenas puede justificar. Pero aún así decidió mantenerles en detención preventiva en la espera de sus juicios.

 

Sergio Torres juró como juez de la Suprema Corte bonaerense

Como lo dijó un colega de Julio Poch en un reportaje de la televisión holandesa, « sobre la base de una historia se amaso otra historia. Una bola comenzó a rodar. Eso se convirtió en una avalancha que aparentemente nadie pudo o quiso parar. Porque si quieres pararla eso trae aparejada la perdida de reputación de todos los involucrados ». Es así que en ambos casos, un relato o un articulo de prensa se convirtió, sin otras pruebas que sus pertenencias en instituciones estatales, en unas causas judiciales.

Pero lo mas grave es que la justicia argentina, en la persona del representante de la Fiscalía, mantuvo sus acusaciones en contra de ambos, cuando quedó claro que los expedientes no contenían pruebas en su contra En el caso de Julio Poch, el Fiscal a cargo de la causa ha solicitado la prisión perpetua. Finalmente, el Tribunal decidió absolverlo, libre de culpa y cargo, declarado inocente de los hechos imputados. En el caso de Mario Sandoval, el Fiscal a cargo de la causa ha solicitado 20 años y el imputado esta a la espera de la sentencia. 

En ambos casos, las “pruebas” eran inexistentes. Solo eran dichos, comentarios que una prensa militante había transmitido y amplificado. Una instrucción seria debería haber permitido demonstrarlo y cerar las causas. Pero a los fiscales que tratan de los mal llamados juicios de “lesa-humanidad”, no les interressa eso. Acusan sin temor y sin pruebas porque el “show must go on.

 


Casppa France,

14/12/2022.







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