De la Parálisis del Pasado a la Reconstrucción del Futuro.

 



Por Mario Sandoval1


La memoria, la verdad y la justicia pierden su legitimidad ética cuando se instrumentalizan para perpetuar el antagonismo social. Ninguna nación ha construido su desarrollo sobre la lógica de la confrontación permanente ni sobre la rentabilidad política del encono. Cuando el conflicto se transforma en un fin en sí mismo y la paz duradera se subordina a intereses ideológicos, la posibilidad de proyectar un futuro compartido se vuelve ilusoria. Los verdaderos pilares de la convivencia no se erigen sobre la división deliberada, sino sobre un marco ético e institucional capaz de superar la lógica de un conflicto interminable.

I. Recordando que, el debate público generado en torno a los 50 años del golpe de Estado de 1976 y la violencia política de la década de 1970 en Argentina sitúa a la sociedad ante una encrucijada medular. Posiciones como las expuestas de forma permanente por Página12 en los análisis público y periodísticos2, tienden a articular la memoria colectiva desde una lógica de duelo, impugnación e identidad en el enfrentamiento permanente.

Si bien el deber de recordar las violaciones a las garantías fundamentales es innegable, la radicalización del antagonismo corre el riesgo de transformar la memoria en un dispositivo de parálisis social. Cuando la retórica política congela las estructuras del Estado en un conflicto pasado, la sociedad queda confinada a un estado de guerra eterna o fricción interna constante que desvía las energías, el capital social y la inteligencia colectiva de los desafíos urgentes de la producción, la educación y el desarrollo futuro.

II. Afirmando que, para comprender cómo una causa justa puede derivar en un esquema de dogmatismo y control interno (del miedo político al cautiverio del pensamiento), resulta esclarecedor recurrir a la teoría política y a las reflexiones de quienes analizaron ese contexto.

1. La Filosofía Política del Antagonismo : El pensamiento clásico analizó tempranamente cómo la prolongación de la amenaza altera el cuerpo social.

Thomas Hobbes3, advierte que el estado de guerra no se define únicamente por la batalla abierta, sino por una condición estructural de desconfianza y hostilidad latente. En ese clima de permanente sospecha, la convivencia se disuelve; el filósofo constata que, bajo ese desamparo, «no hay lugar para la industria, las artes, las letras ni la sociedad». Si bien Hobbes concibió esta tesis para fundamentar la necesidad de la autoridad soberana, la relectura contemporánea permite advertir que la reactivación o instrumentalización de la sospecha mutua reproduce de forma artificial ese estado de parálisis, impidiendo la consolidación del lazo social.

Por su parte, Baruch Spinoza4, demuestra que el gobierno fundado en el miedo y en pasiones tristes como el encono reduce drásticamente la potencia de actuar (potentia agendi) de la ciudadanía. Para Spinoza, « la paz no es la mera ausencia de guerra, sino una virtud que nace de la fortaleza del ánimo», lo que le permite concluir que el fin último del Estado es la preservación de la libertad de juicio y no la dominación por el temor.

2. La Mentira Ideológica y el Enemigo Perpetuo : Durante el siglo XX, pensadores que padecieron la opresión estatal describieron con precisión cómo los relatos oficiales clausuran el pensamiento crítico.

  • Aleksandr Solzhenitsyn5. Sintetizó la trampa de las causas radicalizadas y la mecánica de la opresión al señalar: «La violencia solo puede sostenerse mediante la mentira, y la mentira solo mediante la violencia». Solzhenitsyn demostró que la cohesión social no deriva de la sumisión a un relato oficial ni de la permanencia del resentimiento, sino de la negación individual a ser cómplice de la falsedad institucionalizada, situando la búsqueda innegociable de la Verdad como condición de la Justicia.

Esta visión dialoga con las advertencias de otros autores fundamentales:

  • Arthur Koestler6. Expuso la lógica interna de la dogmática de Estado y la anulación del individuo en nombre de la "verdad histórica". A través de la figura del militante alienado por la doctrina absoluta, Koestler visibilizó cómo la subordinación de la ética a los fines políticos concluye en la autoaceptación de la propia destrucción, probando que cuando el fin justifica los medios, la dignidad y el juicio individual quedan completamente anulados.

  • Czesław Miłosz7. Analizó los mecanismos éticos y psicológicos de la subordinación del intelecto al dogma totalitario. Miłosz describió el fenómeno del Ketman, la doble conciencia o simulación cotidiana, mediante el cual el pensamiento se vuelve cautivo y la simulación sustituye a la honestidad intelectual como estrategia de supervivencia, fracturando la cohesión moral de la comunidad.

III. Examinando, la Verdadera Dimensión de los Derechos Humanos : Es imprescindible prevenir y desmontar el argumento reduccionista según el cual criticar la lógica de la confrontación perpetua equivale a un ataque a los Derechos Humanos:

  • El objeto del conflicto permanente: La utilización de la memoria, la verdad y la justicia como armas de lucha indefinida no busca la restauración del derecho, sino la captura del relato y el control interno de la ciudadanía.

  • Los DDHH como garantía de paz y futuro: Los Derechos Humanos tienen como fin último proteger la vida, la libertad, el desarrollo y la paz social de las generaciones presentes y futuras. Mantener a la sociedad confinada en el ayer priva a sus miembros de su derecho fundamental a un futuro construido en paz.

  • Autonomía del plano jurídico: La defensa sustantiva de los DDHH exige distinguir la Justicia de Garantías (imparcial, universal e irrevocable) de las disputas políticas por la hegemonía del relato histórico.

IV. Postulando, reflexiones Abiertas sobre la Memoria, la Verdad y la Justicia : Más que imponer recetas o esquemas rígidos, la superación de la parálisis social invita a ponderar la forma en que una comunidad libre decide articular su memoria, su relación con la verdad y la vigencia de sus instituciones de justicia.

La memoria puede concebirse como una trinchera defensiva o como un mapa de aprendizaje; cuando el recuerdo abandona la vocación de adoctrinamiento y se abre a la comprensión pedagógica, deja de ser un motivo de división para convertirse en un resguardo compartido de la dignidad humana.

Del mismo modo, la verdad admite una distinción fértil entre el ámbito de la justicia, donde rige la certeza probatoria, el caso concreto y la imparcialidad de la ley, y el cauce amplio de la historia, cuya riqueza reside precisamente en la indagación rigurosa, la diversidad de fuentes y la ausencia de dogmas oficiales impuestos desde el poder público.

Por último, la justicia encuentra su máxima fortaleza cuando se comprende no como el brazo ejecutante de un bando o de una época, sino como un conjunto de garantías incondicionales. Tal como lo estableció el espíritu del Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950, la protección de la persona, el debido proceso y el trato digno son principios irrevocables que pertenecen a todos por igual, asegurando que el orden legal sea el marco que posibilite la convivencia y el horizonte de desarrollo de la sociedad.

V. Conclusión: En vista de la Reconstrucción Nacional

Una sociedad no puede habitar indefinidamente en la "guerra de todos contra todos" ni estructurar su convivencia desde el miedo sin congelar su desarrollo institucional y humano. La fijación obsesiva en los litigios del pasado obtura la mirada hacia el futuro, paralizando la potencia colectiva indispensable para fundar una Nación. Inspirados en el pensamiento crítico y en las experiencias de naciones que lograron rearmarse tras sus mayores tragedias, el horizonte de posibilidad invita a considerar algunas orientaciones abiertas:

  • Superar la lógica del enemigo interno: Trascender la dinámica conflictiva constante para recuperar la convivencia pacífica y el diálogo como premisas de la vida en común.

  • Consolidar la certeza jurídica y el Estado de derecho: Reafirmar las garantías universales e irrevocables como cimientos institucionales sobre los cuales edificar la confianza pública.

  • Proyectar una idea compartida de futuro: Orientar las capacidades comunitarias e institucionales hacia un horizonte de desarrollo, educación e integración que movilice el dinamismo social frente a la parálisis.

     

Pese a los ataques ad hominem, yo elegí defender la memoria, la justicia y la verdad, sin especulaciones dogmáticas ni condicionamientos políticos o ideológicos; los mediatizados defensores de esos principios, no. Prof. Mario Sandoval, Presidente Casppa-France, Campo de Mayo, 14septiembre2026.


***


1-Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Detenido arbitrariamente por la Argentina, actualmente privado de libertad en la prisión de alta seguridad de la U34 del SPF. Presidente de Casppa-France.

3- Hobbes, Thomas. Leviatán: o la materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil. (Edición original de 1651). Parte I, Cap. XIII ("De la condición natural del género humano en lo que respecta a su felicidad y miseria").

4- Spinoza, Baruch. Tratado Político, 1677. Cap. V, § 4 : define la paz como una virtud y analiza la sumisión frente a la verdadera concordia. Tratado Teológico-Político, 1670, Cap. XX. «en un Estado libre, a cada uno le es lícito pensar lo que quiere y decir lo que piensa», estableciendo que el verdadero fin del Estado es la libertad.

5- Solzhenitsyn, Aleksandr. Discurso de Aceptación del Premio Nobel de Literatura 1970. Estocolmo: Academia Sueca, 1972. Vivir sin mentira, 1974.

6- Koestler, Arthur. El cero y el infinito (Darkness at Noon). Londres: Jonathan Cape, 1940.

7- Miłosz, Czesław. El pensamiento cautivo (Zniewolony umysł). París: Instytut Literacki, 1953.

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Libertad de expresión, opinión, pensamiento: Art: 4, 10, 11 Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano 1789. Art: 19 Declaración Universal de los Derechos del Hombre 1948, Art 19 Pacto Internacional relativa a los Derechos Civiles y Políticos 1966, Art 9, 10 Convención Europea de Derechos Humanos 1950, Art. 13 Convención Americana sobre los Derechos Humanos, las Constituciones de países democráticos

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